LA TRAMPA DE LOS COSTES FIJOS
Recientemente, revisando las rentabilidades de una empresa con dos centros de trabajo, me di cuenta que había una serie de costes que se imputaban en función de la facturación de cada uno de los centros. Con esa imputación de uno de los centros salía deficitario. Mis preguntas ante tal imputación de costes fueron las siguientes:
- Si se cerrara uno de los centros, ¿esos costes fijos desaparecerían o se mantendrían? La respuesta fue que lógicamente se mantendrían.
- También me quedó claro que con ese sistema de imputación de costes, cuanto más suba la facturación, más se está penalizando con costes al centro que más facturaba.
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La última pregunta es, de esos costes fijos (la mayoría servicios centrales), ¿cuántas horas de trabajo se dedican a cada centro? La realidad es que, salvo el tema de contabilidad, sólo se prestaban servicios al centro de trabajo donde estaban ubicados los servicios centrales.
Mi recomendación en este caso siempre es



Para que no haya variación en los costes en función de la actividad de la empresa siempre recomiendo:

Mi recomendación siempre es la misma. Posicionarse en el precio de mercado y a partir de ahí montar la estructura de costes para que sea rentable: «Precio lo pones tú». La forma de justificar ante un cliente que un producto es caro porque es lo que nos cuesta, no tiene ningún sentido. Los clientes tienen información para elegir entre numerosos proveedores .
Y tú, ¿has tenido que luchar alguna vez contra la trampa de los costes fijos?
David Díaz Robisco ayuda a gerentes que quieren controlar e impulsar su empresa a través de la creación de información relevante que alinea al equipo con el mercado y reduce los riesgos en la toma de decisiones.
Puedes ponerte en contacto conmigo a través de linkedIn o del correo electrónico david@informacionparalaaccion.com





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