¿Por qué no conseguía ser una persona con reconocimiento en LinkedIn? No se trataba de aplicar recetas mágicas: tantas recomendaciones, tantas publicaciones, tantos compartidos, tantas búsquedas de otros perfiles. Es mucho más importante el para qué. Comparto aquí todos los errores que yo he cometido y cómo los superé.

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LinkedIn y la vida real

Soy una persona muy crítica conmigo mismo y también con los demás. Lo hago siempre de forma constructiva. Si algo no sale como uno espera siempre digo: «Tiene capacidad de mejora». Y especifico cómo hacerlo.

Yo tuve una empresa que facturó en 6 años de 0 a 12 MM y un año y medio después quebré. He escrito sobre ello en Lecciones de una quiebra. No se me ocurre echar la culpa a los demás. Yo soy el responsable de todo lo que hice mal y también de lo que hice bien. De hecho, estoy seguro que no volveré a cometer los mismos errores. Seguro que cometeré otros. Y me siento muy orgulloso de haber montado esa empresa aunque luego quebrase. Esa experiencia, aunque no siempre brillante,  me ha gustado vivirla

Nunca pienses que eres un desastre por haber hecho algo mal. Piensa en todo lo que puedes avanzar si haces las cosas bien. Y para que te sientas cómodo, voy a compartir contigo mis principales errores cuando comencé en LinkedIn. No estás solo, yo también he pasado por esa etapa. Lo importante es ser consciente para poder seguir avanzando y mejorando. Hoy siempre mejor que ayer y peor que mañana. Hoy vamos a ver:

  • No tener un objetivo para estar en LinkedIn.
  • Tener un perfil como si fuese un CV.
  • Tener miedo al qué dirán.

 


 

No tener un objetivo para estar en LinkedIn

El entorno te invita a estar en LinkedIn. Es la red de profesionales por experiencia, tiene 500 MM de usuarios a nivel mundial, 10 MM en España. Entras por la presión social, incluso a veces como una tabla de salvación a tus problemas. Una vez dentro te das cuenta que no pasa nada. Ya hablamos que en linkedin hay que estar no solo por el número.

Y este es el primer aspecto a solucionar. Los profesionales en LinkedIn, podemos estar fundamentalmente por dos motivos:

  1. Como fuente de información y formación: hay profesionales que comparten su experiencia de una forma real y cercana. Es una buena oportunidad de sentirnos acompañados.
  2. Atraer oportunidades profesionales: puedes compartir todo lo que haces (lo bueno y lo mejorable) de una forma auténtica para posicionarte como un referente. Y a partir de ahí atraer a profesionales que comparten los mismos valores que tú con dos objetivos:
    • Atraer talento para trabajar contigo o compartir proyectos.
    • Conseguir clientes.

Una vez que tenemos nuestro objetivo claro llega el paso de conocernos a nosotros mismos. Tenemos que saber en qué somos referente. Desgraciadamente en todos los años de educación no tenemos ninguna asignatura que nos enseñe a conocernos como persona, saber en qué somos buenos y qué cosas nos hacen felices. Sin embargo es fundamental saber cómo utilizar nuestras fortalezas para lograr nuestro objetivo. Si todavía no te conoces muy bien te recomiendo el libro digital en Amazon Curso de LinkedIn: 10 días para tener un perfil con huella. Necesitas invertir 6 horas de tu tiempo y te costará menos que un menú del día.

Tener claro tu objetivo te ayudará a tener una estrategia para:

  • Tener un buen perfil.
  • Tu calendario de contenidos.
  • Tu interacción con el público.

 

Sino, cuando tengas tu navegues por LinkedIn no sabrás qué hacer:

  • ¿me leo la página principal?
  • ¿doy a recomendar? ¿será muy arriesgado? ¿me mirará alguien lo que he hecho?
  • ¿visito los grupos?
  • ¿qué narices comparto?

 


Tener un perfil como si fuese un CV

Cuando las personas que hacen formación conmigo en LinkedIn cuentan a su entorno más cercano que LinkedIn no es sólo para encontrar trabajo, su entorno le responde: ¿entonces para qué sirve LinkedIn?

Tenemos grabada la imagen que LinkedIn es como un repositorio gigante de CV donde, entre todos los perfiles que hay, nos van a llamar precisamente a nosotros porque somos los mejores. ¿De verdad te lo sigues creyendo? No va a pasar. Igual que por tener una página web no te van a llover los clientes.

Somos egoístas y ya lo hemos comentado otras veces. A nadie le importa lo que has hecho y estudiado. Lo que queremos saber es cómo me vas a ayudar. Y para esto tienes el perfil. Cuida en especial:

 

En el perfil, ¿dónde está la parte de CV? La tienes en la parte de experiencia profesional. Ahí sí que puedes ser un poco más clásico.

 


Tener miedo al qué dirán

Aunque pases mucho tiempo leyendo artículos y dándole a recomendar, tu visibilidad es prácticamente nula  ni con tu comunidad ni con el autor del contenido. Sin embargo, estás ocupado, pasas tiempo en LinkedIn y lavas tu conciencia diciendo que ya estás haciendo todo lo que puedes hacer. Incluso puede que subas tu SSI.

Un día recomiendas una frase motivacional, otro día un vídeo que mola sobre liderazgo, otro día una publicación que tienen más de 100 recomendaciones y muchos comentarios. Ahí, presentes, pero sin arriesgar. Es decir, perdiendo el tiempo. Entre otras cosas, porque no tengo claro el objetivo de estar en LinkedIn.

La visibilidad empieza cuando das tu opinión y te muestras tal y como eres. Cuando comentas y compartes comentando y tienes un objetivo claro por el cual quieres ser reconocido como referente.  Lo vimos en el artículo de Recomendar, comentar o compartir.

No tienes que gustarle a todo el mundo. Si hay algo que me gusta de LinkedIn es que atraes a otros profesionales que comparten los mismos valores que los tuyos. Con ellos podrás generar oportunidades de negocio de una forma natural.

 

 

 


Siempre tenemos capacidad de mejora. Evita estos errores:

  1. ¿Cuál es mi objetivo de estar en LinkedIn?: puedo tener un papel más pasivo y que me sirva como formación; o puedo querer ser un referente para atraer talento u oportunidades profesionales.
  2. Tener un perfil como CV: linkedin no funciona como un repositorio gigante de CV. Tienes que diferenciarte dejando claro cómo ayudas. Revisa la primera impresión (foto, imagen de fondo), tu titular profesional y primera línea del extracto.
  3. Tener el miedo al qué dirán: pasarte el día recomendando sin nunca dejar tu opinión personal.

 

 


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