El reto actual ya no es sólo que tu contenido sea bueno. Sino que se consuma. Igual que cuando estamos en la vida presencial los siete primeros segundos son fundamentales para saber si nos cae bien o no una persona, con el contenido pasa lo mismo. Incluso tenemos menos tiempo.

 

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LinkedIn y la vida real

No tenemos tiempo ni para lo gratis. ¿Cuántas invitaciones recibes para asistir a eventos y no vas? No sólo en temas presenciales, sino también virtuales.

No acudes por muchas razones. Fundamentalmente no sientes ninguna obligación ni ganas de ir. No sabes si vas a sacar algo realmente útil, te apetecería pero consideras que la persona que lo da no te va a aportar lo suficiente y en el fondo, a todos nos cuesta romper nuestra rutina.

Incluso poniendo cuidado en como transmitimos la información es complicado atraer a personas, imagínate si no le ponemos ningún tipo de cariño.

  • Piensa antes de crear el contenido.
  • Habla siempre desde el punto de vista de quien te escucha – Ejemplos
  • Malas prácticas

 


Piensa antes de crear el contenido

Parece una tontería lo que estoy diciendo. Date una vuelta por LinkedIn y hazte esta pregunta:

¿para qué se ha creado o compartido este contenido?

Te darás cuenta que hay muchos contenidos que son graciosos, de motivación, de situaciones genéricas de empresa. Bien, ¿y qué? ¿qué saco yo práctico de todo ese contenido? Paso un buen rato pero para mi día a día nada.

Antes de crear el contenido piensa en dos temas:

  • ¿para quién es el contenido y qué problemas tiene?
  • ¿qué quiero que pase después que se consuma mi contenido?

Si no tienes respuesta a las dos preguntas anteriores pregúntate, ¿merece la pena publicar?

Puedes montarte en un coche. Ir muy rápido por la carretera, tomar bien las curvas. Estupendo. ¿Sabes a dónde vas? Antes de manejar el coche ya sabemos cuál es la finalidad. Lo mismo con el contenido de LinkedIn. Ten un objetivo y una estrategia con el contenido que publicas.

 

 


Habla siempre desde el punto de vista de quien te escucha

Ya tienes claro del apartado para quién es el contenido. Independientemente del formato que utilices, el inicio es fundamental. Ya lo vimos en el método TROYA.Ideas para esa primera línea:

1. Contar historias.

Esta es la que más me gusta con diferencia. Comparar la vida real con LinkedIn. Si están bien contadas, enganchan. Qué mejor ejemplo que Teresa Viejo. Seguro que te apetece leer hasta el final:

Sucedió hace días.

Tenía una reunión a primera hora, después una entrevista, comida, otra cita ….

2. Preguntas que nos hacen parar y reflexionar

Preguntas que nos ayudan a reflexionar. Esas que decimos, un momento, tengo que pensar qué me están contando:

No es lo mismo coleccionar datos que tomar decisiones

¿Eres rico/a o Tienes riqueza?

3. Esquemas muy rápidos que resuelven dudas:

Si quiero saber cómo hacen otras personas algo, entonces necesito un titular que llame su atención:

¿Recuerdas cómo montar tus presentaciones?

4. Mete anécdotas para explicar algo

Aquí te demo un vídeo que realizó Miguel Antúnez para explicar cómo hacer un informe de cobros pendientes por vencimiento. En vez de meter el excel tal cual, se inventó una historia de un viernes por la tarde en la oficina, una llamada del jefe y el informe para ya.

Si nos cuenta el tutorial sin anestesia, lo verían muchas menos personas. Contado de una forma anecdótica, el mismo contenido llega más.

 

5. Pregunta y responde lo que todo el mundo no se atreve a hacer

Esta es la técnica que uso para los vídeos de la serie #AprendiendoDeMisErrores. Todos nos equivocamos pero muy pocos lo reconocemos. Y tenemos dudas a la hora de tomar decisiones:

  • ¿Has roto la escala salarial para contratar a un crack?
  • ¿Fabricar o subcontratar?
  • ¿Te apetece ir a la cena de Navidad?

 

 


Malas prácticas

1. Compartir sin más un enlace

Ya sea un enlace a un artículo de tu web, a un vídeo en Youtube o simplemente a otra publicación de LinkedIn. No lo hagas. Eso es como una persona que se dedica a llevar el correo de una mesa a otra. No estás aportando nada. No estás impactando en la gente.

Recuerda que siempre te tienes que mojar. Usa TROYA.

En vez de compartir enlaces externos, pon el enlace en la parte de arriba al compartir (la Y de la Llamada a la acción). Y adjunta ahí una foto, un vídeo corto, una imagen tipo infografía, un pdf resumen. Todo, menos un enlace que te lleve fuera.

 

2. Perder los primeros segundos hablando de uno mismo

Este es mi primer vídeo, está lloviendo, quería contaros, …. Bla, bla, bla.

Somos egoístas

¿Me vas a ayudar con algo? ¿Sí o no? Empieza con una pregunta, un problema, mantén la tensión. Hay formas de no perder el tiempo presentándote. Si es vídeo puedes poner tu nombre y titular profesional sobre impreso. Si es un pdf o infografía en la parte de abajo puedes ponerte tú. Y si es un artículo al final te presentas.

3. Crear contenido sin sentido

Me han dicho que tengo que compartir contenido pues allá voy. Sin calendario editorial, sin tener claro en qué quiero que otras personas me consideren referente.

Es fácil compartir contenido de temas banales. Hay que preocuparse de compartir principalmente contenido de lo que queremos ser referente.

 

Si quieres saber cómo tener una estrategia en LinkedIn que te ayude a tener más posibilidades de encontrar trabajo apúntate a la Academia LinkedIn Sencillo o si quieres algo más personalizado porque tienes experiencia y no tienes tiempo para que te vean como un referente tienes las mentorías.

 


  1. Piensa antes de crear contenido. Qué quieres que pase.
  2. Llama la atención desde la primera línea: cuenta historias, preguntas que hagan pensar, titulares de cómo se hace, incluye anécdotas o haz preguntas y mójate con la respuesta de lo que nadie hace.
  3. No pierdas el tiempo hablando desde el yo. Ni tampoco compartas contenido que no va con tu temática.

 


Mejora el alcance de tus publicaciones con el método TROYA

 


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Qué tal te va, qué dificultades tienes, qué te ha parecido este artículo, si has aplicado algo y te ha ido bien. O si no te funciona como esperabas.

Aprovecha para comentarme sobre qué temas te gustaría que hablase. Lo que quieras. Quiero hacerte tu día a día más fácil.

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